El anuncio de la llegada del jugador Yerry Mina al Barcelona parecía más una fiesta colombiana llena de rumba, música y alegría – de la que nos caracteriza – que una presentación tradicional y oficial del nuevo fichaje del equipo.

El 13 de enero, el Camp Nou recibió a miles de colombianos. Ellos presenciaron un evento histórico: la aparición del primer colombiano en lucir la camiseta del Barça como jugador oficial (hubo otro en 1964, Lauro Gonzalo Mosquera, que presentó sólo algunas pruebas para el equipo).

De entrada se advertía que sería más un festival colombiano que un evento catalán, por las banderas tricolor colgadas en el cuello y extendidas en las gradas, y las vuvuzelas que quedaron como recuerdo desde el mundial Brasil 2014.

También se vislumbraba un ambiente de carnaval con los infaltables sombreros vueltiaos y las mujeres de un grupo de danzas meneando la cadera bajo una pollera, al ritmo de las maracas y las tamboras.

Pero sin lugar a dudas lo que más llamaba la atención era la camiseta de la Selección Colombia que niños y adultos llevaban con orgullo. Eran tantas que hubo confusión.

Al llegar se nos acercó una pareja -paisanos- preguntándonos si Colombia jugaba ese día algún amistoso en Barcelona.

Les dijimos que no, que se trataba de la llegada de Yerry Mina al Barcelona y éstos, sin dudarlo, cambiaron su destino y ‘se pegaron al parche’.

¡Hay que ver que somos bien ‘cambimberos’!

Ya adentro el animador del espectáculo, mezclando el catalán con el castellano, exaltaba la alegría de los compatriotas de Mina.

Animaba a mover las banderas colombianas y las del club del Barcelona, y con cánticos invitaba a repetir: «Yeeeeeeeerrrryy», «Yeeeeeerrrryyyy».

En su intento por llegar al corazón de los asistentes, saludó diciendo: «Q’hubo Colombia«. La gente se reía y se miraban entre sí comentando: «Suena raro ese q’hubo’ en boca de un catalán, ¿cierto?

Yerry Mina al Barcelona

Cientos de colombianos asistieron al estadio Camp Nou para presenciar la llegada de Yerry Mina al Barcelona.
Con pancartas, algunos manifestaron su apoyo al jugador latinoamericano.

Llegó. Después de más de una hora de sacudir banderas, de tener la mirada fija en la salida del túnel del vestuario y de posar para cientos de fotos y vídeos que muchos compartimos en redes sociales, por fin llegó Yerry Mina a la cancha.

¡Locura total!

En ese instante se supo quiénes en realidad estaban allí porque eran hinchas furibundos del Barça y quiénes no.

Porque estoy segura que había muchos como yo, que sólo querían presenciar un momento emotivo para el fútbol colombiano .

También se notó, entre los que sacudían las banderas azulgranas, quiénes eran catalanes… Ellos sí entonaron con precisión el himno del Barça (que obviamente es en catalán).

Lo que sigue de la llegada de Yerry Mina al Barcelona ya lo hemos visto más de una vez en la televisión: el caucano quitándose los zapatos para pisar descalzo la gramilla; elevar las manos, mirar al cielo y agradecer a Dios por estar en este club.

Igualmente vieron en redes sociales al ex de Santafe dirigirse hacia un sector de la grada aplaudiendo y quizá pensando ¿bailo o no bailo?

La gente lo pedía en coro: ¡Que baile, que baile, que baile!.

Y a petición del público, durante apenas 3 segundos, Yerry meneó brazos y caderas… Y nuevamente de las gradas le ovacionaron.

Seguido de las palabras que pronunció el recién salido del Palmeiras (Brasil) y tras recibir el ‘carrazo’ (coche) Audi Q7 que le regalaron, el evento oficialmente se cerró.

‘Esta fiesta no termina’

Cientos de colombianos asistieron al estadio Camp Nou para presenciar la presentación oficial de Yerry Mina como nuevo jugador del Fútbol Club Barcelona.
El día fue una ocasión para compartir en familia y llevar los niños al Camp Nou.

«Lo bueno dura poco», pensamos algunos tras salir lentamente y a regañadientes del estadio.

Lo que no sabía el cuerpo de seguridad de este recinto, que con señas nos decían «salgan pronto», era que afuera se armaría la parranda (fiesta).

Rápidamente se fue formando la algarabía alrededor de un grupo de bailarines que disfrutaban bailando mapalé, ritmo afrocolombiano de danza.

Casi todos los asistentes tenían los móviles (celulares) en las manos. Se veía a unos grabando a los bailarines y otros fotografiándose con Messi y Piqué, que estaban en una pancarta.

Tras media hora el hambre fue moviendo almas (eran las 15:00h).

Las camisetas amarillas se esparcieron y todos volvieron a sus rutinas sabatinas.

Se había acabado el evento de arribo oficial de Yerry Mina al Barcelona.

Otros queríamos apreciar, ya con más calma, el material que añadiríamos a nuestros álbumes de vivencias en los que guardamos los mejores momentos desde el día en que cruzamos el charco.

Quienes estamos lejos de casa vivimos todo esto con pasión, porque cualquier oportunidad que huela a nuestras raíces sencillamente atrae.

¡Ya nos veremos las caras nuevamente en uno de los tantos eventos en Barcelona que se programan para la población latina!

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